martes, 8 de mayo de 2007

El lapsus de Bush con la edad de la reina Isabel II


WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos George W. Bush tuvo un lapsus con la reina Isabel II de Inglaterra en la visita a la Casa Blanca. No todo ha marchado perfectamente, ya que el presidente sin querer dio a entender que la reina Isabel tenía más de 230 años de edad.
La audiencia celebró a carcajadas un lapsus de Bush, quien dijo que la reina había cenado con 10 presidentes de Estados Unidos y había ayudado a este país a "celebrar su bicentenario en mil setecientos... perdón, mil novecientos setenta y seis".La reina, de bien llevados 81 años, se tomó con gracia el error del avergonzado mandatario.
Bush bromeó, diciendo que la reina "me miró de una manera que sólo una madre puede dedicar a un hijo", lo cual la hizo reír discretamente.Posteriormente, la primera dama Laura Bush cometió su propio error, al decir que la cena de estado ofrecida por el padre del actual mandatario, George H.W. Bush, en honor de la reina, fue en 1993 y no en 1983.
Olvidados los toques de humorismo involuntario, el presidente y la reina tomaron cursos diferentes en sus discursos antes de la cena.Bush habló sobre la relación entre Estados Unidos y Gran Bretaña en cuanto a Irak y la lucha contra el terrorismo. En apenas cuatro minutos, mencionó la palabra "libertad" y sus sinónimos varias veces. "Su majestad, reconozco su liderato durante este tiempo de peligro y decisión".
En contraste, la monarca dijo que su quinto viaje a Estados Unidos representaba una ocasión para "hacer a un lado nuestras preocupaciones actuales".
Washington se llenó de niños en edad escolar y damas con sombrero para recibir a la reina Isabel II de Inglaterra, esperada en la Casa Blanca para una cena de estado del gobierno del presidente George W. Bush.
Los toques especiales no se hicieron esperar, con platos centenarios y un candelabro comprado a un herrero en Londres, y una réplica en azúcar de la rosa que adornó la coronación de la monarca en 1953 como centro de un pastel. Quesos ingleses acompañaron la ensalada.
El tradicional invitado especial, elegido de último momento, con seguridad era de interés para la reina, amante de los caballos: el jockey Calvin Borel, quien llevó al corcel Street Sense a la victoria en el Derby de Kentucky el fin de semana, ante la mirada de la reina y su esposo, el príncipe Felipe.Agencias

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